El autismo no es una enfermedad muy frecuente. Aparece solo en 4 de cada 10.000 niños y es más común en los niños, por cada 3 o 4 niños con autismo, una niña es autista.
Las personas autistas nacen autistas, pero solo podemos notar que lo son cuando empiezan a presentar uno de los síntomas, lo que suele ser como muy temprano a los seis meses. Es aquí cuando empiezan a manifestar la falta de interés y la distancia con respecto a las personas, incluidos sus padres. Cuando los padres del niño notan estos síntomas lo llevan al pediatra ante las preocupaciones que el comportamiento del niño ha generado. El médico lo observa mientras los padres le informan de lo que han notado. Si el pediatra cree que pudiera ser autismo, manda a la familia al psiquiatra. El psiquiatra le da un cuestionario a los padres y otro cuestionario al medico. Según se contesten esos cuestionarios, el psiquiatra se hace ya una idea sobre que tipo de trastorno tiene el niño: si es un autismo o cualquier otro trastorno en la comunicación.
Y después de diagnosticar el autismo, el psiquiatra da un tratamiento al niño una vez identificado el grado de autismo.
Si el autismo es leve o normal, simplemente da apoyo y unos cursos de psiquiatría conductista a la familia del niño con el fin de que los padres pueden llevar a cabo la actividad de manejo del comportamiento para estimular los comportamientos deseables del niño y limitar los indeseables.
Si el autismo es profundo y no tiene expectativas de mejora, se somete al niño a farmacoterapia, que es el tratamiento con medicamentos de esta enfermedad, para relajar a los niños, entre otras cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario