Los autistas nacen autistas pero solo podemos saber que una persona tiene autismo cuando empieza a presentar con claridad uno de los sintomas, es decir, a partir de los seis meses. Aunque para saberlo con claridad hay que esperar a que el niño cumpla el año. Como ya sabeis, los sintomas del autismo varian mucho de unas personas a otras, pero toda persona autista sufre los tres siguientes síntomas:
1) Deterioro de la relación social: las personas autistas no se relacionan. La ciencia aun no sabe muy bien por que, simplemente saben que es un sintoma de la enfermedad. Depende del grado de autismo hay autistas que solo padecen una timidez extrema y otros que ni siquiera hablan con los demas. Los niños pequeños autistas no muestran interes por el medio que nos rodean: no quieren aprender, no mantienen la mirada, ni tienden los brazos cuando un adulto se acerca. Con el tiempo, los autistas (si no son muy profundos) van madurando y perdiendo esta falta de interes, llegando incluso a reconocer amigos.
2) Deterioro de la comunicación y el lenguaje: el lenguaje oral es la forma más habitual de comunicación
entre las personas, pero antes de que se establezca este
lenguaje,
se desarrolla el lenguaje no verbal. Uno de las características del autismo suele ser la falta de
comunicación no verbal. No hacen gestos para señalar objetos, no mueven
la cabeza para decir "si" o "no", no señalan
objetos para compartir experiencias o emociones. El lenguaje oral está siempre afectado. Los niños autistas no sueltan
las primeras palabras hasta los dos o tres años,
pero cuando se establece el lenguaje, no es un lenguaje
útil,
ni social, a menudo repiten constantemente todo o parte
de lo
que oyen. a medida que los niños van creciendo
y en los casos más leves, pueden adquirir un lenguaje
mejor,
pero siempre estará limitado en algunos aspectos, como
falta de narraciones espontáneas, lenguaje monótono
sin entonación o repetición de frases cuando hablan de algo que les interesa.
3) Comportamientos fuera de lo común y repetitivos:
la mayoría de los niños pequeños autistas
tienen un comportamiento repetitiv, como, por ejemplo, golpearse la cabeza,
mover los dedos de forma repetitiva, dar pasos o girar
sobre los
pies. El estilo repetitivo se manifiesta también en los
juegos, así prefieren alinear siempre los coches de la
misma forma exacta y no juegan nunca con juegos
imaginativos ni
variados. En los niños más mayores y menos afectados,
la característica fundamental es el interés persistente
en sólo determinados temas.
Los niños autistas tienen muchas rutinas y rituales, muchos de los trastornos
del comportamiento son causados por la ruptura de estas
rutinas.
Si el niño con autismo no comprende a los demás,
ni se interesa por ellos, no puede disfrutar de los juegos
imaginativos,
ni con el intercambio de ideas con otras personas, no
puede integrar
experiencias pasadas y presentes para planificar el
futuro, lo único
que le queda es repetir las actividades que le
proporcionan placer.
Dejo una foto de un niño autista jugando a formar una torre con latas.

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